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¿Remodelar para arrendar o vender?

Uno de los aspectos más relevantes a la hora de negociar un inmueble, tanto para arriendo como para venta, es la calidad de los acabados.

Por: Andrés Piñeros Latorre

Cortesía Pulzo.com

 

El interrogante de los propietarios es cuándo resulta oportuno remodelar, así sea para mejorar el precio, haciendo que éste sea más atractivo.


De acuerdo a nuestra experiencia de diez años en el mercado, LaTorre Finca Raíz aconseja que las remodelaciones sean más que una forma de aumentar el precio de los inmuebles, una manera de motivar a los clientes para comprar o arrendar.

 

Sin embargo, no se debe pensar que la inversión realizada conlleve a subir el precio. Al contrario, en el caso de la venta, en muchos casos resulta mejor dejar el inmueble en su estado natural, calculando el posible costo de los arreglos que deban hacerse a la casa o apartamento, y más bien utilizar este valor como una manera de negociación, para descontarlo del precio.


En el caso de los arrendamientos, la situación es diferente. La moda o el deterioro de los inmuebles obliga a realizar reformas o remodelaciones para que la propiedad sea interesante para los futuros inquilinos. Casos como la necesidad actual de tener pisos en madera o laminado en lugar de tapetes, la eliminación de las tinas o bañeras, las paredes en blanco -a cambio de los tradicionales estucos venecianos-, las cocinas abiertas, etcétera, se han vuelto imprescindibles.

 

Todas estas variables hacen que un bien pueda tener la salida apropiada, convirtiéndose en un espacio de interés para los clientes, de acuerdo al mercado actual. Otro aspecto a tener en cuenta es que de acuerdo al canon de arrendamiento habrá que esperar un tiempo prudencial para amortizar el costo de la inversión.


Ya que los arreglos pueden ir desde materiales económicos hasta toda clase de lujos; lo importante es manejar un buen gusto que sirva para el mayor número de clientes, y que en el caso de los arriendos sean resistentes al uso de los arrendatarios.


Otro negocio que toma fuerza, especialmente en el gremio de los arquitectos, es el de comprar inmuebles viejos y remodelarlos, para luego revenderlos. Logrando una interesante ganancia. Esta labor lleva a hacer cambios como la unión de la cocina con el comedor o la sala, pasando a ser de estilo americano; o la eliminación del cuarto del servicio para convertirlo en un estudio o para ampliar la zona de ropas. Todas estas, estrategias bastante comunes en nuestros días.


Al fin y al cabo, la idea es utilizar la remodelación como una manera de hacer más atractivo el producto inmobiliario. Hay que tener calculadora en mano y lograr el punto medio para que la inversión pueda ser cubierta en un tiempo prudente, mientras de otro lado se utilizan materiales de buena calidad.